Desbordada fiebre colectiva
El béisbol en Venezuela despierta un entusiasmo o fanatismo similar al que incita el fútbol en la mayor parte de los países del planeta. El fanático no sólo sigue el calendario de los juegos, sino que conoce al detalle una inmensa cantidad de datos relativos a los estadios, los récords, las negociaciones entre los equipos y elementos de la vida pública y privada de los jugadores, y hasta de sus familiares. Hablar de la cultura venezolana y dejar al béisbol por fuera es prácticamente imposible, puesto que nuestra cultura está inmersa en el imaginario que mueven las reglas de este juego y en la carga de heroísmo que depositamos en sus estrellas. Con respecto a estos ídolos, nos encanta el relato que los equipara hasta cierto punto con la realización del sueño de la cenicienta, puesto que la mayor parte de los jugadores ha venido de las barriadas más populares y, al poco tiempo, se convierten en la referencia del hombre exitoso. Inclusive, los venezolanos que no simpatizan con esta fiebre deportiva, también manejan parte de la jerga para aplicarla a los más disímiles asuntos de nuestra vida: desde la política hasta los amoríos.
Hasta el último inning .Jaime Bello-León